Desde que tengo un gran amigo (perro) a mi lado hace casi 2 años, las historias que escucho de animales son cada día más increibles… y aun sigo sin entender como un animal (que para muchos, no tienen sentimientos) puede ser más grande que el 90% de la población mundial…

A mediados de esta semana pude ver una película llamada “Hachi, A Dog’s Tale”, en español llamada “Siempre a tu Lado, Hachiko”

Es una película dramática estadounidense de 2009 basada en la historia real del pacifico perro japonés, Hachikō. Es un remake de la película japonesa de 1987, Hachikō Monogatari. La película está dirigida por Lasse Hallström y escrita por Stephen P. Lindsey, y protagonizada por Richard Gere, Joan Allen y Sarah Roemer.

Es la segunda película que me ha hecho llorar en toda mi vida, porque es increible el amor que pueden tener las mascotas hacia sus dueños, cuando estos les corresponden claro esta…

Es una película que te recomiendo en un 100%, quiero agradecer a Maggy, ya que gracias a ella conocí esta historia…


He aquí la historia:

Hachikō, a veces conocido en japonés como chūken Hachikō (忠犬ハチ公, el perro fiel (hachi – perro, kō – principe o duque), era un perro de raza Akita nacido el 11 de octubre de 1923 en la ciudad de Odate (Prefectura de Akita, Japón). En 1924 fue trasladado a Tokio por su amo, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio. Desde la Prefectura de Akita hasta la estación de Shibuya viajó durante dos días en tren, en una caja. Cuando lo fueron a retirar sirvientes del profesor, estos creyeron que el perro estaba muerto.

Sin embargo, cuando llegaron a la casa, el profesor le acercó al perro un vaso con leche, y éste se reanimó. El profesor lo recogió en su regazo y notó que las piernas delanteras estaban levemente desviadas, por lo que decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) por la similitud con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (八).

En verdad el perro estaba destinado a la hija del profesor, quien prontamente abandonó la casa paterna al quedar embarazada y casarse para irse a vivir a la casa paterna de su esposo. Así, al comienzo, Hachi iba a ser regalado, pero el profesor pronto se encariñó con el perro al que adoraba enérgicamente.

El perro se despedía todos los días desde la puerta principal cuando Ueno iba al trabajo, y le saludaba al final del día en la cercana estación de Shibuya. Incluso tras la muerte de Ueno en mayo de 1925, Hachikō volvió cada día a la estación a esperarle, y lo hizo durante los diez años que transcurrieron hasta su propia muerte.

La devoción que Hachikō sentía hacia su amo fallecido conmovió a los que lo rodeaban, que lo apodaron el perro fiel. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación de Shibuya, y el propio Hachikō estuvo presente el día que se presentó la estatua. La estatua fue reutilizada a causa de la Segunda Guerra Mundial, pero se erigió otra estatua en agosto de 1947, que aún permanece y es un lugar de encuentro extremadamente popular, tanto que en ocasiones la aglomeración de gente dificulta el encuentro.

También hay una estatua similar en Odate, delante de la estación de Odate.

Hachikō murió de causas naturales el 3 de agosto de 1935.

Algo curioso que solo aplica para mi, es que yo nací un 11 de octubre (60 años despúes de hachiko), además mi papá nació un 3 de agosto (fecha de la muerte de hachiko)

En mi vida he conocido a varios perros de mis amigos o familiares, y creo que todos tienen algo de Hachiko dentro de ellos… Los perros son fieles por naturaleza, son cariñosos y protegen a sus amos aun a costa de su vida…

Ojalá esta historia detenga un poco el maltrato animal que existe en el planeta…